Maldivas, el último paraíso

Muy pocos lugares en la tierra se pueden comparar a Maldivas. Solo escuchar su nombre ya nos evoca a un paraíso de postal, de playas de arena blanca, aguas color turquesa y palmeras alargadas. Aquí, encontrar el icono de isla perfecta es una tarea fácil.

Su nombre, que deriva del sánscrito (“mal” miles y “diva” isla) significa “miles de islas”, y es que esta república ubicada en mitad del Índico, al sudoeste de Sri Lanka, tiene ni más ni menos que 1.196 islotes repartidos por 26 atolones coralinos con formas de anillos perfectos, ¡y tan solo 203 están habitados! El territorio de Maldivas no sobrepasa el metro y medio sobre el nivel del mar, es el país más plano del mundo, y tanto gobierno como habitantes están seriamente preocupados por informes que indican una subida del nivel del mar que amenaza con que parte del país pueda ser, literalmente, borrado del mapa.

Su clima tropical está determinado por el sistema de monzones: el seco (iruvai) donde el viento sopla desde el noreste de noviembre a marzo, y el húmedo (hulhangu) en el que sopla del sudoeste de mayo a noviembre. Una temperatura media de 28° y unas ocho horas de sol diarias, lo convierten en un destino ideal para viajar en cualquier momento, en el monzón seco las temperaturas no bajan de 24º y en el húmedo los chaparrones son de corta duración.

Considerado por muchos como “el último paraíso”, este destino es de los favoritos para viajes de novios, urbanitas estresados, familias, y sobre todo, para amantes del submarinismo. No en vano cuenta con uno de los fondos marinos más ricos del planeta en los que además de encontrarse multitud de los peces de colores típicos del arrecife de coral, se puede bucear entre tiburones grises y puntas blancas, grandes atunes, mantas, tortugas, carángidos, y enormes barracudas.

Hoy os enseñamos dos de nuestros alojamientos favoritos, para ir en pareja y en familia, en este paraíso perfecto.

Velaa Private Island: la privacidad absoluta, ubicado en el atolón Noonu a 45 minutos de Male en hidroavión. Este alojamiento, diseñado por el arquitecto checo Petr Kolar, dispone de villas con piscina privada sobre la playa y sobre el agua, chef con estrella Michelin, uno de los 4 únicos Spa My Blend by Clarins del mundo, y un campo  de golf dirigido por José María  Olazábal.

Cheval Blanc Randheli: forma parte de lujoso imperio LVMH, esta “maison” (como les gusta denominarse) se encuentra también en el remoto atolón de Noonu. Cuenta con villas repartidas por la isla, la playa y sobre el agua, todas con piscina privada y servicio de mayordomo, seis restaurantes, un magnífico spa, y una infraestructura especialmente diseñada tanto para niños como para adolescentes, que hacen de Cheval un sitio ideal para disfruta de una vacaciones en familia.

Si te has quedado con ganas de saber más, entra en nuestra web y descubre otros secretos de este maravillo destino.

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