El arte de contar historias: cuentacuentos marroquíes

Mi buen amigo José Costa me envío, hace unos días, un precioso artículo escrito por él sobre los cuentacuentos marroquíes. Leerlo fue una delicia, me transportó a Marrakech y la magia que supone estar en un al-halqa (reunión pública en círculo alrededor de una o varias personas) en mitad de la plaza de Jemaa el-Fna, mientras un sabio anciano cuenta historias fantásticas ante las miradas atónitas de turistas y locales.

Los halaiqi (cuentacuentos marroquíes) son los últimos supervivientes de una tradición que durante siglos ha acompañado al ser humano, una profesión que por desgracia se encuentra en serio peligro de extinción: miles años de narrativas orales, de infinitos secretos, de leyendas y mitos jamás contados, están llegando a su fin… Hace menos de 20 años, cuando este oficio estaba extinto en Europa desde hacía siglos, Marruecos contaba aun con varias decenas de cuentacuentos repartidos por sus grandes ciudades y por muchos de sus pueblos. Actualmente, se cree que no quedan más de tres o cuatro en Marrakech y quizás menos de ocho en todo el país, todos ellos hombres viejos y sin discípulos.

Algo que la gran mayoría de la gente desconoce, es que la única razón por la cual la UNESCO declaró la Plaza de Jemaa el-Fna Patrimonio Mundial de la Humanidad, nada tiene que ver con su arquitectura o sus monumentos, sino con el hecho de que es uno de los últimos lugares del mundo donde las antiguas narrativas orales siguen siendo representadas.

Al caer la tarde, cuando la plaza se llena de vida, todavía se puede a ver a algún viejo halaiqi contando historias de mundos mágicos, de viajes y aventuras, donde el bien siempre triunfa sobre el mal, mientras su audiencia, absorta con estas bellas historias, se olvida del paso del tiempo. La modulación de su voz, la utilización de sus manos, los gestos de su cara y toda la expresividad de su cuerpo hacen que te sumerjas en la narración aunque no entiendas el idioma. No es necesario saber de qué trata el cuento, es una sensación que va más allá del idioma. Deleitarse con la escenificación y con las reacciones de los espectadores es simplemente una experiencia maravillosa.

Herederos de un importante legado, estos cuentacuentos que perpetúan el antiguo arte del relato y que transmiten la sabiduría popular a través de la cultura oral, por desgracia muy pronto podrían dejar de existir, así que si viajas a Marrakech tómate tu tiempo para disfrutar de este espectáculo callejero y de estos viejos sabios que comparten sus historias con todo aquel que quiera escucharlas, a cambio de unas pocas monedas.

Como dijo el famoso escritor, y residente en Marrakech, Juan Goytisolo: “es importante comprender que la pérdida de un solo halaiqi es igual de grave para la humanidad que la muerte de 200 autores best sellers… “.

Si te gustaría vivir en primera persona esta experiencia única no dejes de consultarnos.

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